miércoles, 28 de noviembre de 2012

Breve reseña temática.



Mediante este Blog buscamos abordar el análisis de una forma de pensar la música popular argentina, Señalando su respectiva evolución con el paso de  los años. Tratando de librarla de todo tipo de prejuicios que impidan el perfeccionamiento y desarrollo de los materiales que esta nos brinda, ya sea desde el punto de vista rítmico, como también en planos armónicos y melódicos. No podemos pretender que los actuales folcloristas salgan al escenario con la vestimenta típica de los gauchos porque la realidad es que nada tienen que ver con estos, tampoco es correcto, desde nuestro punto de vista, limitar esta música a ser interpretada de una forma tradicional como quizás la interpretaba su compositor ya que actualmente basándonos en ese legado que nos han dejaron podemos hacer un estudio y/o un análisis musical mas amplio, claro y conciso permitiendo potenciar interpretaciones y composiciones artísticas actuales. Ya que nuestra visión hacia la temática que hoy abordamos fue influenciada en gran medida por el señor Juan Enrique chango Farías Gómez decidimos utilizar su obra o parte de ella para tener un punto de partida hacia la inmensa complejidad de esta temática.
También en este blog aremos referencia a la carga poética, lirica y metafórica que contienen dichas músicas populares en la poesía de sus letras. Haciendo referencia estas a ilimitadas temáticas como pueden ser política, socio-cultural, sentimental, etc.
Y por ultimo plasmaremos mediante producciones propias nuestra reflexión artística sobre el tema.     

Juan Martin Carante.

martes, 27 de noviembre de 2012

Para prestarle total Atención





Texto informativo
Para prestarle total atención al tema en cuestión es necesario, hacer una breve explicación de algunos términos y cuestiones fundamentales para el correcto entendimiento de la temática. Es oportuno comenzar diciendo que los argentinos somos parte de una sociedad influenciada por muchas y muy variadas culturas que llegaron a este país gracias a los inmigrantes, que en épocas donde se vivía una gran crisis en sus países, buscaron refugio en argentina. También gracias a una especie de “corriente” que une América latina Fusionando y decanto características que los países van apropiándose para hacerlas propias a su desarrollo cultural, esto ultimo refiriéndonos principalmente a características musicales relacionadas a sonoridades rítmicas y melódicas comunes en todo américa. A modo de expresarnos mejor explicaremos la siguiente cuestión.
 La música popular argentina en sus orígenes se constituyo con instrumentos provenientes de diferentes países, ninguno creado acá en argentina,  estos consigo traían su propia carga cultural ya que en sus países de origen o en su región natal por decirlo de algún modo se empleaban para producir diferentes músicas que tenían su origen en diferentes lugares. Algunos de estos instrumentos serian, el Bandoneón, el Violín, la Guitarra española y el Bombo. Lo importante de todo esto es que con estos instrumentos se creo una música que si es de acá que desde el ceno de su creación ya se vio influenciada por nuestras propias circunstancias, comportamientos y saberes culturales como también populares que hacen de esto una gran marca que nos representa y nos identifica como argentinos. También es muy importante decir que la música y el arte están en continuo desarrollo y evolución por lo que es inútil tratar de encasillar parámetros musicales que alcanzaron gran popularidad en su momento de mayor auge impidiendo el estudio, análisis y progreso de las sonoridades que mediante estos géneros puede dar vida a nuevas producciones musicales de gran calidad. Por ultimo es importante decir que nosotros como ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de elegir e interpretar estas músicas entendiendo que es de buena calidad y que no lo es, que es lo que nos representa, pero que en su forma coloquial ya es pasado, y por ahí siendo redundante quería terminar diciendo que lo mas importante es que nos tengamos la capacidad de darnos cuenta que producción es de buena calidad y cual no la es ya que gracias a esto dependerán innumerable cantidad de factores sociales y culturales.

Juan Martin Carante.


“Popular no es vulgar”

El arte definido como popular, es un concepto muy ambiguo.  Puede entenderse bajo distintos criterios (estéticos, sociales, políticos, ideológicos, etc.). Su opuesto sería el arte elitista.
El arte popularizado o arte mayoritario, por oposición al arte minoritario, es la manifestación que mas audiencia alcanza, por su grado de identidad con las masas de la sociedad. Lo popular es considerado negativamente mercancía, por su difusión por los medios de comunicación de masas, frente al que se rebela, el denominado arte independiente. Más que un valor artístico, las producciones de este arte popular suelen ser calificados de antivalor o pseudoarte.
 El pensamiento socialista ha criticado desde sus orígenes a la burguesía por apropiarse de los bienes culturales de la sociedad. Filósofos marxistas han acusado a la sociedad capitalista de favorecer el desarrollo de subculturas, cuyo objetivo es despojar de sus atributos particulares a las comunidades y sectores sociales más postergados.
La música popular hace referencia a un conjunto de expresiones artísticas creadas o consumidas por el pueblo, por contraposición con una cultura académica, alta u oficial centrada en medios de expresión tradicionalmente valorados como superiores y generalmente más elitista y excluyente.
Es importante internalizarnos en este tema, ya que desde tiempos remotos, la música creada y escuchada por el pueblo han sido desvalorizadas y consideradas vulgares, de personas que no han evolucionado lo suficiente y se mantienen  como un material en bruto, sin perfeccionarse, sin mutar, sin pretender perfeccionar este arte de muchísimo valor simbólico agregado que los diferencia del resto.
Para los conservadores existen dos mundos diferenciados, necesarios. Esta visión tiende a pensar la salvación de la cultura y el arte en el ámbito de unos pocos, de clase alta, logrado sobrevivir gracias al círculo cerrado de productores, críticos, receptores sagaces entre otros que hacen que sobreviva y que no se mezcle de alguna forma con las producciones populares. En el fondo, todos los elitistas, les encanta el absoluto y la perfección y detestan las fusiones, viéndose amenazados por el ascenso del “hombre masa”.
La música folclórica de argentina, como generalmente se la conoce a la música de nuestra tradición, está limitada por muchas personas a quedar intacta como en los momentos de su creación, sin perder su objetivo de ser reproducida. Es por eso que los grupos folclóricos visten ropas de esa época, disfrazándose de algo que no es, sin saber ni siquiera a veces andar a caballo. Por eso es necesario desestructurar paradigmas que de nada nos sirven y hasta nos limitan a crear y valorar la complejidad y poder de esta música, pudiendo mejorarla, complejizarla mas o introduciendo nuevas maneras de tocarla para llevar esta música a otro nivel perfeccionándola.
Tenemos que saber que el término inglés «folklore» fue acuñado el 22 de agosto de 1846 por el arqueólogo británico William John Thomson, quien deseaba crear una palabra para denominar lo que entonces se llamaba «antigüedades populares». Nuestros músicos modernos, tratan de redireccionalizar la música y modernizarla, animándose a manipularla y complejizarla.
Las herencias musicales están cargadas de significados simbólicos, del autor y su contexto, son expresiones, representaciones y mecanismos de construcción de las características propias de los individuos, las comunidades y las naciones donde se generaron. Pero son también vehículos para el desarrollo de la imaginación y la creatividad, bases para la innovación social y artística.
Revertir esta situación demanda fomentar nuestra producción local, sin perder nuestras bases y legados históricos.

Antonella Alesandrelli.


Mas allá de los sonidos.
Lo habían invitado a verlo al chango y él con algo de interés había aceptado. El joven alumno estaba descubriendo un mundo artístico diferente y se llenaba de sorpresas a cada nuevo disco que escuchaba. Sentía como si el mundo se ensanchara a grandes saltos, como si hubiese caminado por una escalera oscura siempre hacia un solo lugar pero de pronto se encendieran las luces y descubriera que hay miles de escaleras que suben, bajan y se cruzan. Por todo esto quería verlo y tratar de terminar de entender porque lo movilizaba esa música.
La noche del sábado, él se encontró con su profesora y amigos de ella en la vereda de un bar pequeño de la plata. El bar quedaba justo en una esquina, el contexto y la fachada daban ese aspecto de franqueza y de ser un lugar amigable, las calles eran de adoquines. Al frente había una estación de tren que ya no funcionaba como tal sino lo hacia como centro cultural y por el otro frente, otro bar con unas mesas afuera, donde la gente bebía, reía y conversaba. No se quedaron mucho a fuera, entraron y se ubicaron a pocos pasos de la puerta de entrada ya que las mesas mas cercanas al escenario estaban ocupadas. Estaban en el otro extremo del bar pero como el bar era pequeño, no era tan grande la distancia entre el escenario y su mesa. Comenzaron a sentarse y tras quedar sin sillas tuvieron que traer un banco alto de los que se usan en la barra. El joven se sentó ahí, hasta podían confundírselo con el sonidista que estaba a una corta distancia de la mesa también sentado en un banco alto. 
                Pidieron pizza, cerveza y se sumergieron en una cálida e interesante charla. Ella decía, entre otras cosas, que el folclore estuvo interrumpido, que antes de la dictadura había un crecimiento de compositores argentinos que desaparecieron o tuvieron que exiliarse y que se perdió y se silencio mucho de nuestra música. Que esos caminos que se habían cerrado, se están retomando. Esa noche era uno de esos retornos. 
                El escenario estaba listo y los instrumentos esperando. Se podían ver un bajo, un bombo, una guitarra y una flauta traversa. Después de hablar un rato fueron interrumpidos por los aplausos. Los músicos estaban por empezar a tocar, entre ellos el chango. Su aspecto no era de poncho, ni sombrero, ni botas, parecía estar vestido como un adolecente; de jean y una remera, la cara avejentada, el pelo blanco y una mirada pequeña detrás de los anteojos llena de humildad y misterio. Se sentó frente al bombo, se presentaron y comenzaron a tocar. Estaban presentando un disco en el que cantaba Silvia Gómez, Omar Gómez en el bajo, el mono Isaurralde en flauta traversa. El chango a veces en la guitarra y a veces en el bombo. Silvia desde el frente del escenario cantaba y en cada canción enfocaba su mirada en el joven que estaba sentado del otro lado del escenario en un banco alto. Este se divertía pensando en lo favorable de su posición.
Fue una noche increíble, los músicos terminaron de tocar y bajaron rápidamente a mezclarse con el público, se saludaban, se abrazaban con los que seguramente eran amigos, uno de los músicos empezó a saludar desde el pie del escenario y entre saludos y conversaciones termino  fuera del bar, del otro lado de la calle y lo tuvieron que ir a buscar para que pueda cenar.       
Esa noche el arte había logrado algunos de sus objetivos, trasmitir, crecer y quedarse dentro de la gente, en el corazón de aquel joven, que ya no era el mismo y que a partir de ese momento, de a poco, se va a ir concerniendo por cosas nuevas que van a ir más allá de lo que él conoce y quiere. Desde aquel día quiere ser parte de ese arte con vida, que crese, busca y tiene muchas direcciones, que son parte de su identidad. Esa identidad escondida traída de un pasado lejano que se sigue mutando, transformando y mezclando, hasta llegar a ser lo que es en el presente, para que en el futuro se siga creciendo y reinventando. Para ser siempre la música del pueblo. Música que a todos nos pertenece y música que todos tenemos el deber de cuidar y mantener por siempre en el oído de cada argentino.
Leandro Chamorro.

Con hambre e identidad”

Suelo sin frontera,
de esquemas compartidos.
Territorio amalgamado
en espíritus amigos

Sangre llena de promesas
lleva lucha, fuerza y alma.
las frentes sudadas de abuelos
nos derrotan en silencios.

La historia de saqueos
que se perpetúa en la llanura,
que se llora en desmontes
y se queja en montañas.

Son nuestra lucha interminable,
nuestro futuro en combate.
Son recuerdos que olvidados
volverán a lamentarse.

Sonidos de hazañas
contemplan la seducción
de amantes latinos,
que deleitan nuestra tierra.

Cuna y madre de poetas,
de músicos, de atletas.
Sus esfuerzos se respiran
se proyectan en el viento.

Los metales son estorbos
que en nuestros espíritus molestan,
que intercambiados por vidas
inventan valores que aterran.

Una maraca vibra suspiros en semillas,
y la guitarra suena en fiestas,
los tambores que viajan distancias
que reflejan a gritos nuestra fuerza.

Antonella Alesandrelli.

aires de juventud

Son melodiosas coplas y vidalas
Los colores de mis cerros, mis valles.
Son Aspas bien filosas
Los acordes que resuenan mi guitarra.

Que apuñalan con firmeza
Con aires de juventud
Lo que ya hemos visto
Repatriando el alma de aquello que aun,
Desea seguir su camino.


Mis jóvenes sonidos,
No cambian el sentido
Siguen develando nuevos caminos
Que implosionan nuestros sentidos.

Canciones que nos llevan hacia nuevos mundos
Armonías que reflexionan sobre contemporáneo
Sufrimiento de una sociedad
Que pide a gritos un mensaje
Que enseñe, que ilumine el camino hacia la libertad.

Leandro Chamorro, Juan Martin Carante.